lunes, 30 de abril de 2012

MIEDO...





Se acumula la sangre con la espesura de las babas, entre remiendos y zurcidos que no soportan los envites del tiempo.
Tú, alegre fantasma, que te paseas por mi vientre con la llaga latente de la remembranza. Apostillando en cada entrega  esa esperanza, que se viste de verde por arriba y de bruno intenso por sus faldas.
Cuando el color muerde la tierra y se transforma en silentes muestras, mis ojos se clavan en las ventanas intentando encontrar en esa nada, una señal que me permita coser mi manta para ocultarle al mundo el intenso frío que soportan mis entrañas.
Las estaciones van pasado ante mis ojos como los neones de un burdel, tan estridentes, tan prosaicos, que es difícil apartar la vista y fingir que no existen. O convencer a mis sesos, que el ígneo parpadeante y embustero, es un hermoso rosa pastel que no daña, ni acumula desden.
Trago una saliva espesa que sabe a mierda por defecto y, al caer en las tripas se expande infectándolo todo de un tósigo activo que cubre y corrompe hasta lo más sagrado. No vale escupir, ni tan siquiera vomitar…
Los días van pasando y, yo me voy muriendo un poco más, sin encontrar razón alguna para no poner resistencias…



*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*

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