martes, 10 de abril de 2012

TÚ, SOMOS TODAS…




El día que te notas un bulto en el pecho por primera vez, una sacudida de adrenalina te atraviesa de arriba abajo. Es curiosa la reacción de tu cerebro, de estar tranquila en la ducha a notar como un sudor helado te cubre por entero.
Los primeros pensamientos suelen ser de intentar calmarte a ti misma dantote todo tipo de explicaciones y, evitando pensar que eres una mujer más, como el resto. Que tú cuerpo es el mismo y, la enfermedad no hace selecciones.
Así que más pronto que tarde no queda otra que ir al médico.
Llegas, con la esperanza que cuando te haga la palpación, te diga: No es nada, es una glándula mamaria inflamada, no tengas aprensión. Sin embargo, la cosa se complica cuando después de esa palpación profesional se confirma el bulto. Ahora falta el diagnostico, saber si es de importancia o de revisión.
Ahí está, en tu mama izquierda en el cuarto superior izquierdo. Latente. No es grande, pero existe y eso es lo que cuenta.
Sentada en la sala de espera, aguardando mi turno para la ecografía, una chica de mi misma edad me ha dado conversación. Creo que me ha notado un algo nerviosa o la nerviosa era ella, no lo sé. En realidad para no mentir, yo no lo estaba. Por algún motivo que desconozco me sentía en paz.
Hemos hablado de que hay que ser valientes, que por nuestra situación pasan todos los días miles de mujeres. Que son cosas normales, que a los cuarenta y seis quien no tiene un pito tiene una gaita. Las cosas ordinarias que se suelen decir para autoconvencernos de que todo va bien.
Se ha abierto una puerta.
Una enfermera ha gritado su nombre y, seguidamente el mío. Nos hemos despedido con una sonrisa.
Cada una en una sala, cada una con su radiólogo y su ecógrafo. Cada una con sus miedos, que en definitiva, son los mismos.
En esos momentos, tumbada boca arriba con los brazos por detrás de la cabeza, expuesta, en ese cuarto a media luz,  tenía la sensación de estar ante un tribunal. He calculado los movimientos del ecógrafo, donde se para, donde presiona, donde se mueve. Donde vuelve de nuevo y se queda, escuchando un pitido, y otro y otro…están midiendo el bulto, me digo a mi   misma.
Estoy lista para sentencia.
Parece una eternidad…está tardando una eternidad.
La mano del médico se queda quieta, me acerca unas toallas para limpiarme el pecho y, su voz aflora: Es un bulto sin importancia, pero te lo tenemos que revisar cada año para mejor prevención. Hay que ir mirando si crece o no. No tengas aprensión, de está no te mueres (me dice a modo de broma)…ya puedes vestirte y marchar a casa con tranquilidad. Si quieres hacerte otra mamografía, para el año que viene te hacemos de nuevo toda la revisión completa. Pero no te va a hacer falta. Con controlar mediante eco, es suficiente.
Una euforia sacude mi columna vertebral. Alegría, así sin más. Se me han caído mil toneladas de la espalda.
Le he dado las gracias como si me hubiera hecho un favor.
Cuando he regresado de nuevo a la sala de espera, me he topado de frente con el marido de la chica que me había dado conversación. Mis ánimos de pronto se han esfumado, algo he visto en sus facciones.
Le he preguntado si su mujer había salido ya. Me ha dicho que sí, pero que se la habían llevado a la otra sala,  parece ser que el bulto es maligno. Le iban a hacer análisis con contadores de células y, los médicos iban muy deprisa. Todo apuntaba a un cáncer.
Me he sentido culpable de mi alegría, mucho. Veinte minutos antes, las dos estábamos con las mismas probabilidades y, ahora…
Ya no la he visto.
Del hospital a casa no he dejado de pensar en ella. No he dejado de pensar en el miedo primario, en el desconcierto. Porque aunque luego cada una enfrente la enfermedad como buenamente pueda, el diagnostico inicial tiene que ser terrible. Angustioso. He pensado en la luchas de tantas y tantas mujeres, en la prevención, que espero valga de algo…en como en unos minutos cambia tu vida por completo.
La vida es así, me digo en plan consuelo…sin embargo a estas horas todavía me siento un algo extraña.


*Rocío Pérez Crespo*
10-4-2012



No hay comentarios:

Publicar un comentario