lunes, 21 de mayo de 2012

SIN IDENTIDAD...





Te llamo amor, y no estás.
Ni tu voz ni tus caricias me acompañan, en estas largas noches de infinitos días;  no brilla la aurora ni la luna alumbra mi cama. Un espacio de sombras envuelve la memoria, y se mecen al compás de una nana histérica que saca sus garras y jeremiquea irónica,  abriendo con su melopea  arquetas repletas de recriminación.
Te busco amor, y no te encuentro.
Ni el calor ni tu cuerpo reconozco. Son claves perdidas, señales muertas de un pretérito  enterrado allá donde no hay espacio para averiguar la oquedad de tu resguardo. Callas y caigo. Y los ojos se vuelven ciegos y el cuerpo flácido dejado y consentido en una maraña de provocación, sumisión y desvarío.
No queda camino cuando el camino empieza donde yo termino.
Una pulsación se escapa alcanzando la cota más alta, una eternidad me cubre de sensaciones jacobinas, me eriza la piel, me siega el sentido, regresan las arcadas.
El telón cae con su pesado terciopelo. Se acabó la farsa, las caretas están en el suelo y entonces, entre pesares y pensares, desde atrás escucho tu tono sibilino pronunciando mi nombre…




*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*



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