martes, 22 de mayo de 2012

EMBUSTERA...




Heme aquí de nuevo suplicando una vez más tenerte cerca. Deseando tus efectos, a sabiendas, que soy morada para toda  la oscuridad del planeta; que recoge gramo a gramo toda la porquería que se acumula en sus aceras. Mostrando los ojos más fieros solapados en una careta blanca con estilo de sirena, de la cual me he enamorado y no puedo vivir sin ella.
Se destilan los fluidos por mis venas, enjambre que hace panal en mis arterias, improductivo, sin jaleas. Gusanos cargados de babas muertas, dejando un rastro pringoso que se pega a las paredes de mi cuerpo pudriendo la carne más fresca. Necrosis que huele a cagada…sesos carcomidos por larvas pequeñas, insonoros, depredadores, tragándose día a día mi esencia.
Y aún así te deseo con todas mis fuerzas, vomitando tu nombre, escupiendo mi conciencia, desgarrando mi parte buena; entregándome a tu envenenada presencia.
¡Maldita embustera!...infiel compañera, que andas como una dama de linaje por todos los cuerpos que te sustentan. Meretriz de alto precio siempre en espera, que prometes ser diosa y solo eres tósigo diluido en cristal rosa; descuajando voluntades, dilacerando vitalidades…haciendo presas en cada beso ofrecido como el animal que eres sin conciencia.


*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*

No hay comentarios:

Publicar un comentario