jueves, 7 de junio de 2012

EN SOLITARIO...




Claudica  la noche aburrida de lucir las mismas estrellas.
Configura una sombra infinita donde guardar la memoria obsoleta y recurrente de los parias de miradas insolentes y hedor en sus paladares. Moradores de un mundo calcinado sin pies ni frente.
Nebulosas atezadas se esconden en las esquinas, entre  cubos de basura y  tejados que pisan los gatos infectados de liendres. El temor palpita en las cornisas, en los alféizares atestados de melancolías donde los geranios se mustian antes de crear su color. Hay luminaria en las calles, demasiadas corrientes desperdiciadas que apagan lo divino.
Del cielo se desprende el cansancio de una luna partida que arropa los sueños de los miles de ojos que no la miran.
Las conciencias  relajadas en estados ilusorios oprimen las secuencias de una realidad que vive fuera del núcleo de sus seguridades y un sopor, caliente y húmedo, agoniza por las espaldas de las certezas absolutas acurrucadas en sus camas.
Oprimo con las manos la ira de tantas razones dormidas  hasta verme los nudillos blancos. No hay resignación para tanta circunstancia, ni sentido alguno para la sumisión ante la verborrea de tanta capacidad impuesta, de la falta sincronizada de solidaridad con lo que la naturaleza nos regala.
El ser humano vive muerto, enclaustrado en carencias que ellos mismos han conformado, tragándose las ganas compulsivamente como bulímicos y vomitando reflujos de búsquedas inalcanzables solo para sentirse útiles.
Claudica la noche harta de lucir su misma estela y yo, asqueada de tanta infamia,  sucumbo con ella…



 *Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*

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