miércoles, 26 de enero de 2011

LABERINTOS....


Abisal oquedad que nunca cerrará, requiebros que saben a yeso, consumación de ambigüedad…vocablos que no se ajustan a la verdad, a unos hechos definidos que saltan por encima de la equidad.
La conclusión toma el mando intentando poner orden en el atolondrado marco, sin conseguir más que un detalle amarescente que prolonga la cruda  realidad…sin sueños que alimentar, como nubes fatuas  que nada pueden descargar, solo encapotar un cielo azul turquesa para dejarme desecha y apagar el último rayo de voluntad.
Como velas titilantes que van alumbrando espacios pequeños para luego terminar en su propia flama, oprimidas un una mancha mate, volviendo otra vez a la oscuridad.
Y busco una salida para poder volar en paz, sin abdicar en lo que anhela mi alma, que no es otra cosa que un poco de tranquilidad. Que la conjugación sea coherente entre acción y reacción. Que no me quede mirando, con cara de estupor, como dices amarme y no encuentre ese amor.
Conocerte, es ser erudito laureado, más yo, soy solo un ser profano que entiende de sentimientos y amores desbocados…que sabe de entregas nacidas en los regazos de las caricias perpetuas que nacen de mis brazos…y cuando digo te amo,  del dicho al hecho no hay diferencias que trastoquen lo pronunciado. El recuerdo, como todo, es relativo…se puede desvirtuar en los recodos del misticismo, pero… la demostración de una obra es una prueba irrefutable que nunca da píe a la barahúnda de lo acontecido.
Quiero sentir de tus labios el mismo latir de tu pecho y sentarme entre los pliegues de tu piel con la tranquilidad que da entender, que amar no es más que ofrecer lo que nace de un puro sentimiento…



*Rocío Pérez Crespo*

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