miércoles, 31 de octubre de 2012

FRUTA MADURA...



He tardado en llegar un pasado y un presente; el tiempo que dura una fruta en el árbol, un suspiro de añoranza, un semáforo en verde.
He visitado mundos, asentándome en ellos, empapándome de estaciones que han marcado mi cuerpo. Paseando por los tejados con puntas de bailarina  o reptando por los suelos dejándome  las rodillas. Siendo reina de las mareas y esclava de las noches que  tallan  secretos, aprendí que la vida es sólo un choque entre la memoria y lo que todavía no comprendo.
En el reciente otoño que ha llegado a mi, liviano, altamente acogedor. Las uñas se han debilitado y el pelo está cambiando su color. Ahora, ante el espejo, recuerdo el rostro de aquella primavera que me abandonó. Los ojos no tenían recuerdos, Ostara irradiaba calor.  Los labios ardían en deseos y en la boca del estómago, los sueños se acumulaban dejando a la razón sumida en el desespero.
La risa, la sonrisa, la carcajada…el lagrimeo.
En todo ese recorrido, tan abrupto y complicado, tan efímero y   sublime, siento que he ganado un tanto y también que he perdido muchos momentos.
Las templanzas de las esperas, un amor que me ame, los cuentos de los cinco, aquella vieja canción que sabía a olvido. Una caja de zapatos llena de fragmentos, de amigos, de historias, de penas y silencios. Un globo pinchado, un vestido nuevo. Mi abuela…los primeros versos, aquellos besos, mis  versos, los besos… tus versos.




*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*

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