jueves, 1 de noviembre de 2012

EN DÍAS COMO LOS DE HOY...




Me preguntas sin preguntar sobre mis sentimientos, lo noto en tu voz, en tus ojos, en el gesto de tu cintura.
Tengo ganas de decirte que te amo, aunque en días como los de hoy, al mirarte, siento que no me gustas nada.
Hoy no me gustas…
Es pasajero, lo sé, totalmente pasajero. De aquí a un rato, quizá media hora, una hora o un día, de nuevo mi corazón y mi razón caminaran  por tus caderas. Y serás otra vez el centro de mi alma, mi olor, mi sabor, mis esperanzas.
Solo déjame que se me pase y no me obligues a que te lo diga a la cara, no te va a gustar escuchar en mis palabras que hoy, ahora, lo que me provoca es darte dos patadas, hablarte a gritos, hacerte daño, romperte el alma.
Mejor voy a hacer como que no existes, me molesta hasta el aroma de tu perfume, francamente en momentos así, la distancia es la única cura para mí.
Apartarme de ti todo lo que pueda, no mirarte, no saberte, incluso ignorarte en un aborigen de sinsabores y no rescatarte de tus desencantos, de tus dudas, de tus fragmentos.
La tormenta en mi cabeza es desoladora, tan brutal que calla al corazón con amenazas de muerte,  arrastra con cualquier atisbo de humanidad y, es que, para amarte hay que tener un par de redaños…
¿Lo ves? Me desbarato.
Mira, dejémoslo aquí…me voy al baño, cuando salga si no te importa quiero mi salón despejado.
Mañana será otro día, lucirá el sol con todo el encanto y yo, volveré de nuevo a decirte, buenos días amor ¿cómo has estado?



*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*


No hay comentarios:

Publicar un comentario