martes, 4 de diciembre de 2018

BRUJA...


Leo sus ojos oscuros y palpo una huella en su pecho, entre las yemas de los dedos
se pierden  las mil historias de un segundo de vida. Ni dulce ni amargo, solo él, entre el abismo y el más claro horizonte. 
Debajo de un recuerdo encuentra las notas de una guitarra y su boca entona las palabras que tanto anhelo.  Siendo en ti y contigo, me veo bailando un canto de acordes que me hace mujer y me clava en el suelo, la mirada se pierde y el gusto languidece para hallar en una sola estrofa todo lo pedido. Más, todo lo dado, es sin lugar a dudas un sueño loco que alguna vez hice mío y que ahora es mío…  Así, muy despacio, aprendo las líneas de su mano; vibro al sentir como por las costuras de su alma resuena una vieja canción de Silvio Rodríguez que golpea como un badajo las alas ocultas de un ángel dormido, tan tierna como la mano que sostengo, tan robusta como la que me protege del auxilio. 
Se aprieta el lazo y en mi corazón, una flor empieza a lucir su viso.



*Rocío Pèrez Crespo*

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