lunes, 3 de septiembre de 2012

YERRO...



Oleo de María Boohtiyarova


Doblegas mi voluntad ciñendo tus caricias a mis razones, marcando el camino de este laberinto donde me encuentro.
Poniendo dulzor en las retinas, te escondes en la cara oculta y oteas, hasta saciarte,  el  peculiar mundo que habito. Ese espacio anacoreta, de silencios y revelaciones.
Desatas los nudos que me sujetan a la coherencia, a la sensatez de evitar tropezar con la misma piedra, más no me resisto a tus encantos y ante tus ojos me descubro deseando…Un beso, un abrazo, una mirada, un retrato…que más da lo que ofrezcas, si mis manos estarán  ahí para soportarlo.
Me venzo todos los días pensando, que si Dios obró el milagro, quién soy yo para rechazarlo y en la misma lucha interna, caigo y me levanto, hasta romperme entera. Y así, pegando huesos, cosiendo nervios, me visto cada mañana con la piel ajada y el seso seco, suplicando desde lo más honesto  a lo más ladino olvidar el nombre del que nunca será mío.


*Rocío Pérez Crespo*
*Derechos reservados*

2 comentarios:

  1. Una historia revelada: un silencio que se comparte a gritos. Gracias, poeta!

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por estas visitas, ciertamente me hacen bien.
    Carlos, José...besos.

    Pd..José, estaré encantada de visitar su blog.

    ResponderEliminar